domingo, 18 de octubre de 2009
PACTO DAR-KRAFT-TOMADA PARA DERROTAR LA LUCHA
Los cinco delegados impedidos de entrar desde hace más de 50 días a la planta han sido reinstalados en sus puestos de trabajo por la Justicia.
El giro judicial se produjo como resultado de una presentación del Ministerio de Trabajo. El gobierno nacional jugó fuerte para imponer este punto, mientras seguía empeñado en desconocer la condición de delegados de los compañeros que ejercen esa función en la planta, con el argumento de que se les había vencido el mandato, y mantenía sin resolver la reincorporación de los 162 activistas. Los evidentes esfuerzos de los K y los Moyano-Daer para descomprimir el conflicto y sacarlo de la calle se hacen con la expectativa de descabezar o neutralizar a la Comisión Interna. En los últimos días, Daer no se ha cansado de repetir que la función sindical en Kraft había quedado en manos de la dirección del sindicato, a partir del vencimiento del mandato de la interna. La patronal pretende un paquete final, entero, que incluya una cláusula de paz social por 60 días y el fin del conflicto, firmada por todo el cuerpo de delegados.
Mientras tanto, los despedidos aún siguen siendo 142, esto entre los primeros indemnizados y los 72 despedidos finales, aunque se ha dejado trascender que podrían haber más readmisiones. Los cinco delegados repuestos y el total de la Comisión Interna legal de planta, conformada por diez compañeros, son desconocidos como tales por parte de la patronal, la burocracia y el Estado, debido al vencimiento de sus mandatos el pasado viernes 9 de octubre. Esta caducidad objetiva, como consecuencia de la imposibilidad de celebrar elecciones en las condiciones de conflicto, normalmente se resuelve con una prórroga de mandatos. Daer se ha negado por completo a otorgarla y se ha declarado la “única representación sindical en la planta hasta una nueva elección”, que él mismo tiene que convocar.
El Ministerio, que también podría prorrogar los mandatos por su cuenta, no lo hace y se empeña, por el contrario, en controlar que los compañeros no retomen su función gremial sino que se incorporen a “sus puestos de trabajo”. La policía, en tanto, se retira de la planta al mismo ritmo que las tropas norteamericanas de Irak.
No han podido doblegar la lucha
Las concesiones obtenidas en esta lucha han sido arrancadas por los piquetes y marchas heroicas de los compañeros y las organizaciones solidarias, modificando continuamente los escenarios de la huelga. El gobierno ha operado frente a la huelga desde un cuadro de debilidad, lo mismo la patronal, lo cual está relacionado con las divergencias de todo tipo que se manifiestan en la burguesía y en los aparatos del Estado, desde el acuerdo con el FMI, la ley de medios, la no cerrada querella sojera y agraria y, por sobre todo, los giros de la crisis mundial. Tomada creyó que podía irse a Estados Unidos, mientras habilitaba a la patronal a producir los despidos, pero después quedó claro que los K no tenían resto para sostener la apuesta, ni cuando se jugaron a la represión de los piquetes. Es claro que la participación de la Fuba le dio al conflicto una resonancia que va más allá de las fuerzas que se movilizaron en la práctica, pero que trajeron a la memoria la crisis desatada cuando la Fuba, hace dos años, desafió con movilizaciones callejeras a la camarilla profesoral de la Universidad. Moyano fracasó en su reclamo de dejar las calles y atenuar las críticas a la CGT y al Sindicato de la Alimentación a cambio de su apoyo verbal a los trabajadores. El resultado provisorio es una situación contradictoria de concesiones en los despidos y una continua tentativa para despedir a los activistas y privar de sus derechos a la organización obrera de la planta. También ha jugado un papel fundamental la resistencia interior en la planta. Una resistencia a las horas extras, a los aprietes de los jefes, al nuevo código de trabajo, a los nuevos tiempos de producción, a los nuevos tiempos para ir al baño, a la violación de las categorías o los actos de protesta contra la patronal –como las ovaciones recibidas por algunos delegados cuando ingresaron al comedor– por parte de sus compañeros. Ni hablar de la asamblea de más de cien compañeros en la puerta al entrar el último de los delegados, todos síntomas de un límite infranqueable para las pretensiones de la patronal.
El plan B de Daer, Moyano y K
Más allá del planteo de dejar en la Justicia la decisión sobre las reincorporaciones y despidos, y más allá de la pretensión de paz social, la política de Daer y de la patronal, de cercenar la actividad sindical de los delegados, lleva a un mayor conflicto. El Plan B ante el fracaso del plan de represalias y represión no tiene mayor viabilidad que el que tuvo el A. Esto explica los ajetreos de la burocracia de la CGT para arrancar algún acuerdo con la interna o con un sector de ella con relación al futuro.
Daer, con 140 activistas en la calle, con la planta regimentada por los supervisores y la policía, con sus “congresales” actuando como sindicato libremente en planta, pretende armar en el momento oportuno “su” Comisión Interna. Por eso, viola toda la tradición en los sindicatos argentinos, que establece la prórroga automática de mandatos cuando la convocatoria a elecciones de un cuerpo de delegados se demora por razones de fuerza mayor, en este caso una gran lucha. Pero la ambición supera a Daer y a su mentor Moyano. La lucha de Kraft ha abierto una crisis en la CGT, porque al cuestionamiento de la UTA por el Subte se suma el cuestionamiento de los burócratas cegetistas por una gran planta industrial. La tanda Daer-Moyano, con el socorro de algunos asesores de K, como el secretísimo Zannini, pretenden recuperar un control, exactamente en el momento en que se desarrolla una rebelión entre franjas crecientes de jóvenes trabajadores contra la burocracia sindical. En paralelo a la burocracia, Kraft pretende (y necesita) imponer sus planes internacionales de ajuste bajo la presión de la bancarrota capitalista mundial. Moyano es parte integral de ese tejido.La reincorporación de los despedidos y la prórroga del mandato de la Comisión Interna son los puntos irrenunciables. Se ha votado implementar un petitorio masivo, de toda la fábrica, para respaldar el reclamo al sindicato y al Ministerio de que reconozcan a la Interna y los delegados y reincorporar a todos los despedidos pendientes. Se ha votado también otra gran marcha a Plaza de Mayo para el jueves 15. No hay lugar para la burocracia sindical en Kraft, existe todo el espacio para la organización obrera representativa e independiente a lo largo y ancho de la planta.
A la CGT y a la CTA (¡la otra gran ‘ausente’ de la lucha, pero presente en todos los circos oficialistas!) les reclamamos el paro general por la victoria de las obreras y obreros de Kraft, y del Subte, Mahle, Paraná Metal, el aumento del mínimo no imponible, la reanudación de las paritarias, la prohibición de despidos y suspensiones, y un plan de obras públicas (bajo control obrero) para que trabajen todos los desocupados.
Néstor Pitrola
jueves, 8 de octubre de 2009
MUJERES QUE LUCHAN

Los micros que están llegando a Tucumán traen la fuerza de una gran lucha.
Vienen las obreras de Terrabusi Kraft, que están batallando por su organización obrera y su condición laboral.
Llegan las mujeres piqueteras, que enfrentan en los barrios dos flagelos: el del hambre y el de los punteros oficiales.
Con ellas, estarán las compañeras que desafían a las mafias capitalistas de la trata de personas.
Y las madres de los pibes asesinados por el gatillo fácil.
¿Quién las va recibir en Tucumán?
Nada menos que las compañeras enfermeras, médicas, trabajadoras de la salud.
Ellas se han jugado a fondo contra el derrumbe de sus salarios, de sus condiciones de trabajo y de sus hospitales.
Al pie del micro, estará también el movimiento de lucha contra otro régimen de impunidad y negociados. El que se cobró la vida de Paulina Lebbos y tantas otras jóvenes.
El movimiento de la mujer se ha forjado en la lucha contra la violencia de los capitalistas en las fábricas; de los explotadores sexuales; de los opresores del clero, del Estado y de sus aparatos de represión.
La etapa que se abre vendrá signada por luchas cada vez más extendidas y resueltas.
De cara a la crisis capitalista, la receta del gobierno y sus opositores no difiere: mayor presión patronal contra los convenios, mayores despidos, más carestía y tarifazos; liquidación de los presupuestos sanitarios y educativos.
La mujer es el eslabón más débil de esa escalada contra los explotados.
La respuesta está en Kraft, en los hospitales tucumanos. En todas las luchas que se abren camino desde abajo. Ese gran movimiento exige una orientación independiente del Estado, del capital y sus partidos, de las burocracias del clero y de los sindicatos.
Compañeras, ¡adelante!
martes, 6 de octubre de 2009
LA VOZ DE LAS FÁBRICAS

¿Dónde quedó el gobierno “enfrentado a los monopolios”? Actuando por cuenta y orden de la jefatura general de monopolios, o sea, de la Embajada yanqui.
La planta de la ex Terrabusi fue convertida en un campo de concentración, donde decenas de trabajadores fueron apaleados y privados, incluso, de su derecho a la defensa.
A fuerza de palos, Terrabusi volvió a trabajar. Pero Moyano-Daer, Aníbal Fernández y la Unión Industrial no tienen nada que festejar.
Es que la lucha de Kraft los desnudó de cabo a rabo.
Mostró que los “sindicalistas” oficiales sólo sirven para lucrar con medicamentos truchos. De la clase obrera, los separa un abismo.
Deschavó a un gobierno que, en su caída libre, sólo aspira a salvarse siguiendo el libreto de los usureros de la deuda o los monopolios que reclaman tarifazos.
¿Qué decir, finalmente, de los Lozano o Solanas, entretenidos en arreglos parlamentarios con el mismo gobierno que reprimía en Pacheco?
En oposición a todos ellos, la lucha de Kraft puso en las calles a una generación de jóvenes obreros, de estudiantes, de desocupados.
“Vayan a estudiar”, ladró la jauría de C5N. “No hay porvenir para nosotros en el país de los despidos”, le sacudió el presidente de la Fuba a todos ellos.
Pero la voz de la calle, que se hizo sentir por Kraft, llegó para quedarse. Así lo exigen los nuevos tarifazos, que el gobierno se empeña en aplicar. Y la distancia cada vez mayor entre los salarios y la carestía.
Por sobre todas las cosas, la lucha que ha ganado las fábricas, facultades, calles, rutas y autopistas exige que pongamos en pie una alternativa propia de los trabajadores.
XXIV ENCUENTRO NACIONAL DE MUJERES

MILES PARA ORGANIZARNOS Y ENFRENTAR LA CRISIS
El 10, 11 y 12 de octubre se realizará en Tucumán el XXIV Encuentro Nacional de Mujeres. Los encuentros son una gran oportunidad porque miles de mujeres nos concentramos desde experiencias de diversas luchas libradas en todo el país. Las patronales, el gobierno kirchnerista y la oposición parlamentaria han puesto en pie un plan de guerra contra las mujeres, la juventud y los trabajadores. Entre ellos los enfrentamientos transcurren en la disputa de la rapiña de los fondos del estado, la discusión de los ritmos con los que se aplican los planes de ajuste y las relaciones con el imperialismo. Entre los planes de gobierno de kirchneristas y opositores no figuran los reclamos más sentidos de las masas. Las mujeres trabajadoras, amas de casa, estudiantes, vemos crecer la desocupación, el hambre, la depredación del medio ambiente, la privatización de la salud. Sufrimos la profundización de la violencia contra las mujeres, el aumento de la esclavitud sexual y laboral, los despidos y la precarización laboral. Las miles de mujeres que concurriremos al Encuentro debemos discutir la profundización del camino de lucha para enfrentar estas consecuencias.
Las Comisiones de Mujeres de las fábricas que despiden o cierran han sido y son un factor fundamental para lograr el triunfo de los trabajadores en lucha. Ellas simbolizan la unidad familiar en la lucha, desde los puestos de trabajo o desde el lugar de compañera de un trabajador atacado. Las Comisiones de mujeres enfrentan a la opresión de las mujeres dentro de la familia que promueven el estado y la iglesia.
La unidad de las mujeres en los barrios se pone de pie para enfrentar la inseguridad que viene desde arriba, la violencia doméstica, la trata, las violaciones, el narcotráfico y el negocio de la prostitución.
La organización de la mujer en los lugares de trabajo y los barrios por la salud: para evitar las muertes por aborto clandestino, reclamando su legalidad, luchando por anticonceptivos gratuitos en hospitales y salas, por educación sexual en las escuelas para enfrentar el oscurantismo criminal de la iglesia y sus promotores, y para disminuir los embarazos no deseados que llevan a abortar.
El Encuentro es una nueva oportunidad de coordinar una acción a nivel nacional por el programa de las mujeres.
Miles nos encontraremos a reafirmar la lucha antigolpista de las mujeres en lucha, a reafirmar un carril antimperialista del movimiento de mujeres en la comprensión de que el reforzamiento de las políticas derechistas en toda América Latina, significan un golpe aún mayor para las mujeres pobres y trabajadoras del continente. Miles de mujeres movilizadas en el Encuentro debemos ponernos de pie junto a las mujeres hondureñas para enfrentar el golpe proimperialista y sumándonos a la convocatoria de un gran Congreso Internacional de organizaciones populares. Desde el Plenario de Trabajadoras estamos empeñadas en la puesta en pie de un gran movimiento de mujeres independiente de los gobiernos de turno, el estado, la iglesia y el imperialismo, y el Encuentro es una oportunidad de organizarnos para caminar en este sentido.
viernes, 3 de abril de 2009
LOS CANDIDATOS DEL DENGUE

La epidemia de dengue ha desplazado a la mayor parte de los temas de la agenda de la crisis nacional.
El ‘dengue' Capitanich y la ministra Ocaña descargan las responsabilidades en la ‘ruta' de la enfermedad: Bolivia, Jujuy y cuesta abajo.
Una verdadera patraña.
No es un problema de ‘rutas' sino de régimen social.
Es una manifestación del régimen social que defienden los K, los De Narváez, Macri y Solá, al igual que los Carrió, Reutemann, Stolbizer o Binner.
O, ¿por qué no? que defienden los Sabatella, los Ibarra, los Heller o Solanas, que ni en las más audaces de sus propuestas cuestionan el presente régimen social.
Es que todos ellos, con sus diferencias y contradicciones, son los candidatos del capital; los candidatos que ya han gobernado en el pasado bajo distintas formas: menemistas, frepasistas, radicales o aliancistas y ‘socialistas'.
La epidemia se ha instalado en forma crónica en Argentina porque encuentra su cultivo en las aguas estancadas de la miseria social.
En un régimen social de sojeros y especuladores financieros e inmobiliarios no pueden florecer la vivienda digna y accesible, que opere como barrera natural del dengue, ni los salarios y las condiciones de trabajo, de salud y educación que creen las condiciones de un desarrollo humano robusto.
¡De nada sirvieron las denuncias hasta el cansancio de las miserias en El Impenetrable chaqueño y en el conjunto de esa provincia, por la simple razón de que una decidida acción contra esas miserias, incluso en un lugar aislado y distante, exige una acción decidida contra este régimen social!
¿Alguien puede suponer que estos graves golpes contra nuestro pueblo encontrarán alguna solución, precisamente ahora, cuando la bancarrota capitalista pone como primera prioridad para los gobernantes el rescate o salvataje de banqueros, patronales, latifundios y monopolios?
Si la catástrofe del dengue ha reaparecido luego de cinco años de demagogia nacional y popular y de ‘explosión' sojera, ¿qué nos deparan ahora los políticos capitalistas cuando a la orden del día está el socorro para ellos mismos y la destrucción del empleo y los salarios?
Las cosas no pueden ser más claras.
Abajo las mentiras de los candidatos del capital.
Promovamos una gran lucha anticapitalista para defender el trabajo y los salarios, y para conquistar de este modo el derecho a la vivienda, a la educación y a la salud.
Elecciones adelantadas: Quién es quién y qué buscan
Las previsiones sobre "el día después" de las elecciones se han convertido en el deporte preferido de politólogos y economistas. La mayoría vaticina poco menos que el Apocalipsis para el 1º de julio. Sin embargo, cualquiera se da cuenta de que la crisis no pretende regalar una tregua de noventa días. El adelantamiento de las elecciones es, precisamente, una maniobra para distraer la atención sobre el derrumbe económico en curso. La fuga de capitales, en marzo, fue de más de 1.000 millones de dólares. También se acentúa la escalada de suspensiones y despidos y el congelamiento de salarios, lo que, de paso, pone de manifiesto el monumental fracaso de los planes oficiales de reactivación del consumo. Un régimen en cesación de pagos tiene limitados recursos para rescatar a la economía capitalista del colapso. La recaudación de impuestos, en moneda constante, está cayendo, mientras el gobierno se financia postergando los pagos a los proveedores y contratistas, o recurriendo a los fondos depositados por entidades públicas - todo lo contrario de ‘una política de estímulo'. Para aventar un default de la deuda pública recurre a canjes de títulos a tasas de interés usurarias.
En resumen, la campaña electoral es rehén del colapso económico; para los trabajadores, la lucha contra las suspensiones y despidos será todavía más una prioridad absoluta. Ni siquiera se puede esperar un alivio de la publicitada reunión del G-20 en Londres, cuyo fracaso parece asegurado. El descomunal endeudamiento que desarrolla el gobierno de Obama dejará sin capacidad de financiamiento al resto de los Estados capitalistas o desembocará en una inflación que llevará a la crisis al sistema monetario internacional. Los K depositan una expectativa inusitada en la comercialización de la cosecha de soja, a partir de mediados de abril, pero los sojeros han advertido que seguirán reteniendo el grano y los monopolios exportadores ‘retacean' la venta de divisas -todos a la espera de una devaluación mucho mayor. A la luz de esto, las elecciones adelantadas deben servir para delinear la configuración de fuerzas con que la burguesía se propone enfrentar la crisis de aquí en más, incluyendo un recambio de gobierno.
El que gana gobierna, el que pierde acompaña
El acuerdo entre De Narváez, Solá y Macri se presenta como el principal bloque alternativo al kirchnerismo. Desde el punto de vista político, significa la tentativa de encaminar la crisis política a través de una interna del peronismo. Muchos intendentes del conurbano ya se han adelantado a este desarrollo mediante el copamiento de las listas de este llamado "peronismo disidente". O sea que ponen los huevos en las dos canastas y, en cualquiera de los casos, se aseguran la continuidad de su propia gestión. Es incuestionable que el aparato bonaerense del justicialismo está marcando la salida política a los figurones y no al revés -demostrando al mismo tiempo que tienen un instinto más agudo cuando se trata de la defensa del orden existente. La alianza Solá-De Narváez ha salido a la disputa del aparato pejotista que desde 2003 había sido colonizado por el kirchnerismo. Los gobernadores kirchneristas y los disidentes como Schiaretti y Reutemann definirán sus lealtades de acuerdo con el resultado de la interna peronista que se juega principalmente en Buenos Aires. En Santa Fe, Reutemann rechazó la extorsión de los kirchneristas que querían una lista compartida, armó una lista propia y salió a disputarles la representación electoral del peronismo. En definitiva, el régimen político vuelve a buscar la salida a la crisis a través del aparato peronista, con el agregado de la neo-derecha macrista. Los árbitros de la contienda nacional, se crea o no, van a ser los Othacehé, los Ishii o los ‘Cacho' Alvarez.
Los K se han anticipado en declarar que prefieren enfrentar a este tándem peronista disidente a tener que hacerlo contra Stolbizer y la UCR, porque de ese modo polarizarían la elección entre un centro-derecha y el progresismo - que ellos estarían representando (con la ayuda semántica de los profesionales agrupados en Carta Abierta). Esto, sin embargo, es la mitad de la verdad. La otra cara del asunto es que una victoria del dúo ‘disidente', o una suerte de empate, le daría al kirchnerismo la posibilidad de negociar, después de las elecciones, una especie de gobierno compartido con la ‘disidencia'. Esto es precisamente lo que vio enseguida Stolbizer cuando anunció que no se sumaría al acuerdo De Narváez-Solá. De Narváez, propietario de campos y socio de la Rural en el gran negociado del predio ferial de Palermo, se diferencia de la oposición sojera de la Carrió, Buzzi o De Angeli, y ya ha advertido que era necesario cuidar la recaudación fiscal, con la que se paga la deuda pública, a la hora de discutir una rebaja a las retenciones a la exportación de cereales. También, a diferencia de aquellos, dejó en claro que no se oponía al adelantamiento electoral. Detrás de la ‘polarización' que pretenden los K se esconde en realidad una transa para después del 28 de junio y una garantía al gobierno para llegar a esa fecha. La Carta Abierta ya mencionada se verá obligada, en un futuro muy próximo a grandes malabarismos de lenguaje para justificar toda esta trapisonda.
Colectoras
De cara a esta caracterización de conjunto, las listas de centroizquierda no son más que colectoras del enfrentamiento principal: tributan, simultáneamente, a todos los bloques capitalistas que se disputan el desenlace de la crisis. Martín Sabatella, cabeza de las candidaturas "progresistas" en Buenos Aires, es un kirchnerista declarado. Ha cerrado filas con Yasky y Ceballos. Le crítica a K que "se apoya en el aparato del PJ", o sea que Sabatella se ofrece como una rueda auxiliar para el caso de que fracase la política de una alianza de los K y la alternativa de una salida pactada con los ‘disidentes'. Al mismo tiempo -y con un oportunismo propio del conurbano-, intenta reclutar para su lista a De Gennaro, un aliado de Buzzi y de la sojera Federación Agraria. Lozano está dispuesto a apoyar a Sabatella en Provincia si éste, con reciprocidad, apoya a Proyecto Sur en la Capital. Pero Sabatella quiere un frente antimacrista con Ibarra y Heller. El centroizquierdismo está sumido en la más completa confusión política. El otro candidato del "espacio", Pino Solanas, firmó hace dos meses un acuerdo político con Luis Juez -un hombre de los sojeros y de Iveco-, lo cual anticipa que el centroizquierdismo mediterráneo volverá a inscribirse en las listas del juecismo. La conclusión es que el centroizquierda no aspira siquiera a funcionar como una alternativa independiente en el proceso electoral o en la crisis misma, sino que se reconoce como un apéndice de la interna peronista.
Los planteos del centroizquierda del tipo ‘redistribución de la riqueza' o ‘segmentación de las retenciones' son de la más baja demagogia, pues ni siquiera rozan los desafíos que plantea la bancarrota capitalista internacional. Para las grandes masas no existe la menor expectativa de salida sin un ataque decisivo a los monopolios capitalistas y a los bancos, como punto de partida para proceder a una reorganización social en su conjunto. La reciente declaración de Lozano en el sentido de que una devaluación brusca sería preferible a la que desarrolla el gobierno (Crítica, 29/3), muestra el tamaño de la impostura centroizquierdista
Una campaña electoral socialista
El escenario que precede a la campaña electoral demuestra que la crisis capitalista acentúa al grado más extremo la lucha política. Es que el fiel de todo el régimen social, que en períodos normales se mueve en torno de factores muy diversos, en la bancarrota depende por entero del desenlace político. La lucha política gana más que nunca, en la crisis, su condición de forma concentrada de la lucha de clases. Es necesario para ello, sin embargo, desarrollar en los trabajadores la comprensión de esta situación. En ausencia de una intervención política propia de los explotados, la crisis se manifiesta a través de los realineamientos políticos de la clase capitalista y de la pequeña burguesía para asumir desde el Estado la tarea del rescate del capital.
Esta caracterización nos lleva a las siguientes conclusiones.
Primero, la lucha electoral debe estar subordinada, mucho más que en el pasado, a la lucha de las masas para enfrentar a la crisis capitalista. La tribuna electoral debe desplazarse a los lugares de trabajo, y en todo lugar en que se levante debe servir para estimular la acción directa en defensa del derecho al trabajo y al salario. Es necesario denunciar el adelantamiento electoral como una operación de distracción y de apaciguamiento.
Segundo, es necesario denunciar la tendencia a dirimir la crisis por medio de la interna peronista, o sea por medio de un salida arbitrada por el aparato de los punteros peronistas. El griterío "progresista" de los K no debe silenciar la tendencia común al pacto de gobernabilidad con el bloque ‘disidente-macrista', que tiene como principal base operacional al aparato del peronismo bonaerense.
En tercer lugar, es necesario asignar un lugar especial a la tentativa de recrear un Frepaso residual, a través de las diferentes alianzas centroizquierdistas. Mostrar que son ruedas auxiliares de la interna peronista y que su programa es una burla política de cara a la magnitud histórica de la crisis capitalista.
En este marco, la reivindicación "que la crisis la paguen los capitalistas" -que une a nivel obrero y popular a diferentes sectores- debe dar lugar a una expresión organizada de lucha y a una expresión política propia. O sea, a una coalición anti-capitalista, cuya tarea fundamental es mostrar que está planteada una lucha de conjunto contra la dominación y la explotación capitalistas.
Marcelo Ramal
Por una coalición anticapitalista

La tarea más elemental de una fuerza revolucionaria es esforzarse por unir a los trabajadores y a los explotados en general para luchar por sus reivindicaciones más apremiantes. El eje de este empeño, en el momento actual, es desarrollar la reivindicación de que la crisis capitalista la paguen los capitalistas. Este planteo expresa dos ideas fundamentales: 1) la defensa del trabajo y de los salarios; 2) las nacionalizaciones sin indemnizaciones y el control obrero que permitan asegurar, en las condiciones sociales concretas actuales, la garantía del trabajo y de las remuneraciones de los trabajadores. La bancarrota internacional del capitalismo ha concentrado las aspiraciones principales de las masas en un contexto de lucha contra el capitalismo, o sea en un contexto anticapitalista. No es por casualidad que todos los días aparezcan expresiones gráficas o mediáticas y manifestaciones tanto individuales como colectivas que denuncian al capitalismo como organización social. Son las primeras tentativas de formación de una subjetividad o conciencia diferentes a las del pasado. La expresión más notoria de este cambio tiene lugar en los países más desarrollados, esto porque es allí donde el pasaje de la euforia capitalista a la bancarrota capitalista ha asumido la forma más brusca.
El desarrollo de esta nueva expresividad popular se manifiesta también en Argentina. El 24 de marzo pasado, cuando se rememoraban 33 años del golpe de la dictadura asesina, la reivindicación que presidió la marcha estuvo referida a la crisis capitalista y a que la paguen los capitalistas (las únicas expresiones disidentes fueron el MST y el PCR, que no admitían alusiones que pudieran afectar a los patrones de la soja). En otro plano, el Plenario Obrero que se está desarrollando en Córdoba, para luchar por la prohibición de los despidos y las suspensiones -tiene el mismo carácter, o sea de un agrupamiento que reclama el reparto de las horas de trabajo y el ajuste de los salarios por inflación-, dos reivindicaciones anticapitalistas. Ambas plantean imponer la lógica de las necesidades de los trabajadores, en oposición a la discrecionalidad del capital y de las patronales para manejar las fuerzas productivas. También en Jujuy hay un bloque de numerosas organizaciones sociales y políticas, en el cual participa el Partido Obrero, con planteos anticapitalistas. La posición anticapitalista se distingue de la socialista en que defiende las viejas reivindicaciones de las masas en un contexto de derrumbe capitalista y que no vacila en hacerlo por medio de todos los métodos de movilización a su alcance, pero no plantea una estrategia de transformación social por medios revolucionarios, ni prepara sistemáticamente las condiciones de esa revolución a través de la teoría y de la práctica, y por medio de la propaganda, la agitación y la organización. Una coalición anticapitalista es un frente único de lucha por las reivindicaciones elementales de los explotados en un contexto de derrumbe del capitalismo y, por lo tanto, de transición política y social.
Plantear el desarrollo de una coalición anticapitalista es, en primer lugar, desarrollar la conciencia del cambio de las condiciones de la lucha que plantea el derrumbe del capitalismo. La bancarrota del capital obliga a sacudir la rutina y a plantear las viejas necesidades en una nueva perspectiva, o sea a desarrollar nuevas propuestas y plantear nuevas posibilidades.
Una campaña electoral, como la que ya tenemos en curso, debe servir para desarrollar la tendencia anticapitalista que plantea la nueva situación histórica y la de las propias masas. La unificación de las luchas con una perspectiva anticapitalista les da a esas luchas una fisonomía política. En donde más se manifiesta la necesidad de desarrollar una coalición anticapitalista es en todos aquellos focos de reagrupamiento como el Subte, la oposición de Foetra, la Fuba, los centros secundarios y la docencia universitaria, la oposición combativa de Suteba y los innumerables movimientos de oposición y de lucha docentes en las provincias, y los agrupamientos que se desarrollan en papeleros, en metalúrgicos, en los mecánicos (en particular de Córdoba). Es en este terreno que se ganará con toda certeza contra la tentativa de la centroizquierda sojera de llevar a los obreros industriales de las regiones agrarias al remolque de la patronal rural.
Comencemos por lo más sencillo: solicitar opiniones, propuestas y organizar reuniones para darle forma a la iniciativa. Las páginas de Prensa Obrera se abren para que discutamos las posibilidades de una coalición anticapitalista.